La colaboración nació de un diálogo creativo entre Max Richter, su compañera Yulia Mahr e Comme des Garçons Perfumes. El resultado es una narración tranquila y hechizante, compuesta con la inconfundible voz de Richter.
El corazón de la fragancia se compone de materiales estrechamente vinculados a la vida y obra de Richter: grafito, vetiver, madera de cedro de la caja de resonancia de un piano, colofonia de un arco de violín, transistores y cinta magnética.
Richter, uno de los compositores más influyentes de su generación, es conocido por su capacidad para fusionar a la perfección la orquestación clásica con los sonidos electrónicos modernos. La fragancia nos invita a relacionarnos con el olor como medio de memoria.